“El paso del poder a los soviets significa hoy, en la práctica, la insurrección armada: renunciar a la insurrección armada equivaldría a renunciar a la consigna más importante del bolchevismo: “Todo el poder para los soviets”, y a todo internacionalismo proletario-revolucionario en general. Pero la insurrección armada es un aspecto especial de la lucha política sometido a las leyes especiales, que deben ser profundamente analizadas (...)
Aplicado a Rusia y al mes de octubre de 1917 quiere decir (...) cercar y aislar a Petrogrado, apoderarse de la ciudad mediante un ataque combinado de la flota, los obreros y las tropas: he aquí una misión que requiere habilidad y triple audacia. Formar con los mejores elementos obreros destacamentos armados de fusiles y bombas de mano para atacar y cercar los centros del enemigo (escuelas militares, centrales de telégrafos y teléfonos, etc.). La Consigna de estos elementos debe ser: “Antes perecer todos que dejar pasar al enemigo”. El triunfo de la revolución rusa y de la revolución mundial depende de dos o tres días de lucha.”
Carta de Lenin al Comité Central. 8 de octubre de 1917.
“Al salir a la plaza echamos a correr, agachándonos y apretándonos unos a otros. Corrimos así hasta chocar con el pedestal de la columna de Alejandro (...). tras unos minutos de permanencia allí, el destacamento, que contaba con varios cientos de hombres, cobró ánimos y de pronto, sin ninguna explicación, volvió a lanzarse adelante.
Trepamos a las barricadas de leña y, al saltar abajo, lanzamos gritos de triunfo: a nuestros pies había montones de fusiles abandonados por los cadetes. Las puertas del edificio a ambos lados de las entradas principales estaban abiertas de par en par (...).
A las 2 horas y 10 minutos del 26 de octubre, el Palacio de Invierno ya se encontraba en manos de los insurrectos; los ministros del gobierno provisional fueron detenidos.”
John Reed. Diez días que estremecieron al mundo. 1919.
“Desde este punto de vista (la importancia ideológica del bolchevismo) hemos de hacer tres observaciones.
La primera es que el bolchevismo reintrodujo una doctrina sobre la revolución -cosa que se había echado mucho de menos en el período revisionista-. Desafió abiertamente el orden social existente. (...) La segunda es que la implantación del régimen comunista en Rusia provocó la polarización del mundo en dos campos ideológicos. Mientras el comunismo permaneció en el plano “ideal” sin concreción ni apoyo material, podría despreciarse su impacto, y los gobiernos podían permitirse el lujo de no tomarlo en serio, considerando el escaso número de sus adeptos. Pero, al cristalizar en el Estado ruso, cambió el panorama de la noche a la mañana -apesar de que Rusia estaba entonces debilitada por la derrota y la guerra civil-. Así como las “ideas de 1789" adquirieron constancia al identificarse con la república francesa, así, al fusionarse el comunismo con la Rusia soviética dejó de ser la doctrina de una escasa minoría subversiva para convertirse en un movimiento mundial, apoyado por un poder militar y económico que adquiría proporciones gigantescas con el correr del tiempo. (...) Y aquí entra mi tercera observación, que para mucha gente resulta sumamente intrigante y paradójica: y es que, a pesar de haberse identificado entre 1917 y 1949 con la Unión Soviética, sin embargo, el bolchevismo se presentó desde el principio con carácter universal, como un llamamiento al mundo, y nunca renunció a sus pretensiones de universalismo. (...) Ni Marx ni Lenin hablaron en favor de un país en contra de otro, sino en favor de los grupos y clases oprimidas en toda la extensión del mundo; esa universalidad, sin duda, favoreció mucho su propagación. (...) El bolchevismo ha dividido al mundo porque es un clero revolucionario de carácter universal.”
Barraclough. Introducción a la Historia Contemporánea.