domingo, 14 de marzo de 2021

HISTORIA MEMORIA Y OLVIDO




 HISTORIA MEMORIA Y OLVIDO


     La memoria colectiva es el recuerdo o conjunto de recuerdos conscientes o no de una experiencia colectiva y/ o mitificada por una colectividad viva, de cuya identidad forma parte integrante el sentimiento de pasado. Le Goff
     Entre el olvido y la memoria, ¿qué elegir? La contradicción entre ambas fórmulas es sólo aparente. La memoria no se opone al olvido. La memoria es, siempre y necesariamente, una interacción entre el olvido (el hecho de borrar) y la salvaguarda del pasado en su totalidad –algo a decir verdad imposible. La memoria selecciona en el pasado lo que considera importante para el individuo o para la colectividad; además, lo organiza y lo orienta de acuerdo con un sistema de valores que le es propio. A los pueblos les gusta más recordar las páginas gloriosas de su historia que las vergonzosas. Las personas, por su parte, a menudo procuran liberarse de un recuerdo traumatizante sin lograrlo.
     ¿Por qué necesitamos recordar? Porque el pasado constituye realmente el fondo de nuestra identidad, individual o colectiva, y porque sin un sentimiento de identidad, sin la confirmación que ésta da a nuestra existencia, nos sentimos amenazados y paralizados. Esta exigencia de identidad es, pues, perfectamente legítima: necesito saber quién soy y a qué grupo pertenezco. Pero tanto los hombres como los grupos viven en medio de otros hombres, de otros grupos. Por eso no es posible contentarse con decir que cada uno tiene derecho a existir; es indispensable ver cómo esta afirmación influye en la existencia de los demás.    
     En cuanto a las colectividades, es raro que sientan la tentación de olvidar radicalmente el mal de que han sido víctimas. Los afro-americanos de hoy   no procuran de ningún modo que se olvide el traumatismo de la esclavitud que sufrieron sus antepasados. En éste y otros casos, cabría desear que, al igual que para los individuos, se evite la alternativa estéril de la omisión total o de la evocación sin fin: el mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para permitir que nos volquemos mejor hacia el porvenir.
     Nadie debe impedir que se recupere la memoria. Antes de volver la hoja, decía Jelu Jelev, presidente de Bulgaria inmediatamente después de la caída del comunismo, hay que leerla.
     Pero, ¿basta recordar el pasado para evitar que se repita, como parece afirmar Santayana (“los que olvidan el pasado están condenado a repetirlo”)? En absoluto. A decir verdad, lo que se produce con mayor frecuencia es lo contrario: es un pasado de antigua víctima el que permite al agresor actual encontrar sus mejores justificaciones. Existe el riesgo también de que los que no olvidan el pasado lo repitan también, cambiando de papel: nada impide que la antigua víctima se convierta a su vez en agresor. La memoria del genocidio que sufrieron los judíos está viva en Israel; sin embargo, los palestinos han sido allí víctimas de otras injusticias.
     Los límites de esta forma de memoria, que da primacía a los papeles del héroe y la víctima, quedaron de manifiesto durante la conmemoración del cincuentenario de Hiroshima y Nagasaki en 1995: en Estados Unidos sólo se quería recordar la actitud heroica del país en la derrota del militarismo adverso; en Japón, sólo el hecho de haber sido víctimas de las bombas atómicas.
     Hay en cambio un mérito indiscutible en pasar de la propia desgracia, o de la de sus allegados, a la desgracia de los demás, en no reclamar para sí el estatuto exclusivo de antigua víctima. Asimismo, reconocer el mal cometido por nosotros en el pasado, aunque no sea tan grave como el que hemos sufrido, puede contribuir a mejorarnos.
     El pasado no tiene derechos en sí, ha de ser puesto al servicio del presente, así como el deber de memoria ha de quedar sometido al de justicia.-


Fuentes para elaborar el material: *”La nueva historia” de Jacques Le Goff) y *”La memoria del mal” de Tzvetan Todorov en Correo de la UNESCO  diciembre de 1999 “La memoria y el olvido”

ACTIVIDAD DE REFLEXIÓN Y COMPRENSIÓN LECTORA

1-¿qué entiendes por memoria? ¿y memoria colectiva?
2-¿qué relación hay entre memoria y olvido?
3-¿cuál es el "papel" de la Historia? ¿cómo se relaciona con el olvido y la memoria?
4-¿Quiénes son J. Le Goff y T. Todorov?




jueves, 11 de marzo de 2021

pasado y presente

Primera actividad concreta

 


 

Micro actividad: 1- análisis de la caricatura completando los siguientes pasos:

A. Observa minuciosamente la imagen. Si hay palabras que no conoces búscalas en el diccionario.

B. Realiza una descripción de lo que ves: objetos, vestimenta, rasgos físicos de la persona, acciones que está realizando y todos detalles que veas.

C. ¿Qué crees que quiso expresar el dibujante con esta imagen?

D. ¿Qué información de la pandemia de 1918 nos brinda la imagen?

E. ¿Hay algún aspecto que se pueda relacionar con la actualidad? Explícate, cuéntame.

 


 

 


Temas de actualida...el siglo XX y XXI

 EL SIGLO XX LOS HECHOS....

https://www.youtube.com/watch?v=5psoKPPrVIY


GLOBALIZACIÓN Y ANTIGLOBALIZACIÓN


A estas alturas, todo quisque tiene su opinión sobre la globalización. Éste es el principal mérito del movimiento global contra la globalización: el haber puesto sobre el tapete del debate social y político lo que se presentaba como vía única e indiscutible del progreso de la humanidad. Como es lo propio de todo gran debate ideológico, se plantea en medio de la confusión y la emoción, muertos incluidos. Por eso me pareció que, en lugar de añadir mi propia toma de posición a las que se publican cada día, podría ser más útil para usted, atento lector en su relajado entorno veraniego, el recordar algunos de los datos que enmarcan el debate. Empezando por definir la globalización misma. Se trata de un proceso objetivo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología neoliberal como argumento para pretenderse como la única racionalidad posible. Y es un proceso multidimensional, no solo económico. Su expresión más determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados. Si el dinero (el de nuestros bancos y fondos de inversión, o sea, el suyo y el mío) es global, nuestra economía es global, porque nuestra economía (naturalmente capitalista, aunque sea de un capitalismo distinto) se mueve al ritmo de la inversión de capital. Y si las monedas se cotizan globalmente (porque se cambian dos billones de dólares diarios en el mercado de divisas), las políticas monetarias no pueden decidirse autónomamente en los marcos nacionales. También está globalizada la producción de bienes y servicios, en torno a redes productivas de 53.000 empresas multinacionales y sus 415.000 empresas auxiliares. Estas redes emplean tan sólo a unos 200 millones de trabajadores (de los casi 3.000 millones de gentes que trabajan para vivir en todo el planeta), pero en dichas redes se genera el 30% del producto bruto global y 2/3 del comercio mundial.

Por tanto, el comercio internacional es el sector del que depende la creación de riqueza en todas las economías, pero ese comercio expresa la internacionalización del sistema productivo. También la ciencia y la tecnología están globalizadas en redes de comunicación y cooperación, estructuradas en torno a los principales centros de investigación universitarios y empresariales. Como lo está el mercado global de trabajadores altamente especializados, tecnólogos, financieros, futbolistas y asesinos profesionales, por poner ejemplos. Y las migraciones contribuyen a una globalización creciente de otros sectores de trabajadores. Pero la globalización incluye el mundo de la comunicación, con la interpenetración y concentración de los medios de comunicación en torno a siete grandes grupos multimedia, conectados por distintas alianzas a unos pocos grupos dominantes en cada país (cuatro o cinco en España, según como se cuente). Y la comunicación entre la gente también se globaliza a partir de Internet (nos aproximamos a 500 millones de usuarios en el mundo y a una tasa media de penetración de un tercio de la población en la Unión Europea). El deporte, una dimensión esencial de nuestro imaginario colectivo, vive de su relación local-global, con la identidad catalana vibrando con argentinos y brasileños tras haber superado su localismo holandés. En fin, también las instituciones políticas se han globalizado a su manera, construyendo un Estado red en el que los Estados nacionales se encuentran con instituciones supranacionales como la Unión Europea o clubes de decisión como el G-8 o instituciones de gestión como el FMI para tomar decisiones de forma conjunta. Lejos queda el espacio nacional de representación democrática, mientras que los espacios locales se construyen como resistencia más que como escalón participativo. De hecho, los Estados nacionales no sufren la globalización, sino que han sido sus principales impulsores, mediante políticas liberalizadoras, convencidos como estaban y como están de que la globalización crea riqueza, ofrece oportunidades y, al final del recorrido, también les llegarán sus frutos a la mayoría de los hoy excluidos.

El problema para ese horizonte luminoso es que las sociedades no son entes sumisos susceptibles de programación. La gente vive y reacciona con lo que va percibiendo y, en general, desconfía de los políticos. Y, cuando no encuentra cauces de información y de participación, sale a la calle. Y así, frente a la pérdida de control social y político sobre un sistema de decisión globalizado que actúa sobre un mundo globalizado, surge el movimiento antiglobalización, comunicado y organizado por Internet, centrado en protestas simbólicas que reflejan los tiempos y espacios de los decididores de la globalización y utilizan sus mismos cauces de comunicación con la sociedad: los medios informativos, en donde una imagen vale más que mil ponencias.

¿Qué es ese movimiento antiglobalización? Frente a los mil intérpretes que se ofrecen cada día para revelar su esencia, los investigadores de los movimientos sociales sabemos que un movimiento es lo que dice que es, porque es en torno a esas banderas explícitas donde se agregan voluntades. Sabemos que es muy diverso, e incluso contradictorio, como todos los grandes movimientos. Pero ¿qué voces salen de esa diversidad?

Unos son negros, otros blancos, otros verdes, otros rojos, otros violeta y otros etéreos de meditación y plegaria. Pero ¿qué dicen? Unos piden un mejor reparto de la riqueza en el mundo, rechazan la exclusión social y denuncian la paradoja de un extraordinario desarrollo tecnológico acompañado de enfermedades y epidemias en gran parte del planeta.

Otros defienden al planeta mismo, a nuestra madre Tierra, amenazada de desarrollo insostenible, algo que sabemos ahora precisamente gracias al progreso de la ciencia y la tecnología. Otros recuerdan que el sexismo también se ha globalizado. Otros defienden la universalización efectiva de los derechos humanos. Otros afirman la identidad cultural y los derechos de los pueblos a existir más allá del hipertexto mediático. Algunos añaden la gastronomía local como dimensión de esa identidad. Otros defienden los derechos de los trabajadores en el norte y en el sur. O la defensa de la agricultura tradicional contra la revolución genética. Muchos utilizan algunos de los argumentos señalados para defender un proteccionismo comercial que limite el comercio y la inversión en los países en desarrollo. Otros se declaran abiertamente antisistema, anticapitalistas desde luego, pero también anti-Estado, renovando los vínculos ideológicos con la tradición anarquista que, significativamente, entra en el siglo XXI con más fuerza vital que la tradición marxista, marcada por la práctica histórica del marxismo-leninismo en el siglo XX. Y también hay numerosos sectores intelectuales de la vieja izquierda marxista que ven reivindicada su resistencia a la oleada neoliberal. Todo eso es el movimiento antiglobalización. Incluye una franja violenta, minoritaria, para quien la violencia es necesaria para revelar la violencia del sistema. Es inútil pedir a la gran mayoría pacífica que se desmarque de los violentos, porque ya lo han hecho, pero en este movimiento no hay generales y aun menos soldados. Tal vez sería más productivo para la paz pedir a los gobiernos que se desmarquen de sus policías violentos, ya que, según observadores fiables de las manifestaciones de Barcelona y Génova, la policía agravó la confrontación. No se puede descartar que algunos servicios de inteligencia piensen que la batalla esencial está en ganar la opinión pública y que asustar al pueblo llano con imágenes de feroces batallas callejeras puede conseguir socavar el apoyo a los temas del movimiento antiglobalización. Vano intento, pues, en su diversidad, muchos de esos mensajes están calando en las mentes de los ciudadanos, según muestran encuestas de opinión en distintos países.

Dentro de esa diversidad, si un rasgo une a este movimiento es tal vez el lema con el que se convocó la primera manifestación, la de Seattle: 'No a la globalización sin representación'. O sea, que, antes de entrar en los contenidos del debate, hay una enmienda a la mayor, al hecho de que se están tomando decisiones vitales para todos en contextos y en reuniones fuera del control de los ciudadanos. En principio, es una acusación infundada, puesto que la mayoría son representantes de gobiernos democráticamente elegidos. Pero ocurre que los electores no pueden leer la letra pequeña (o inexistente) de las elecciones a las que son llamados cada cuatro años con políticos que se centran en ganar la campaña de imagen y con gobiernos que bastante trabajo tienen con reaccionar a los flujos globales y suelen olvidarse de informar a sus ciudadanos. Y resulta también que la encuesta que Kofi Annan presentó en la Asamblea del Milenio de Naciones Unidas señala que 2/3 de los ciudadanos del mundo (incluyendo las democracias occidentales) no piensan que sus gobernantes los representen. De modo que lo que dicen los movimientos antiglobalización es que esta democracia, si bien es necesaria para la mayoría, no es suficiente aquí y ahora. Así planteado el problema, se pueden reafirmar los principios democráticos abstractos, mientras se refuerza la policía y se planea trasladar las decisiones al espacio de los flujos inmateriales. O bien se puede repensar la democracia, construyendo sobre lo que conseguimos en la historia, en el nuevo contexto de la globalización. Que se haga una u otra cosa depende de usted y de muchos otros como usted. Y depende de que escuchemos, entre carga policial e imagen de televisión, la voz plural, hecha de protesta más que de propuesta, que nos llega del nuevo movimiento social en contra de esta globalización.

FUENTE: Manuel Castells (Profesor Universitat Oberta de Catalunya, UOC), “Globalización y antiglo - balización”, en El País, Madrid, edición electrónica, martes, 24 de julio de 2001.

lunes, 8 de marzo de 2021

Espacios, adolescencia, covid-19, libertades

 

Espacios, adolescencia, covid-19, libertades 

PARA SABER MÁS DE USTEDES Y SUS OPINIONES...🙋


·         qué extraño de la vida antes de la emergencia sanitaria y el Covid, y lo que no.?Lugares, personas, hábitos, rutinas, etc.

·         Como me adapto a los cambios, que alternativas propongo y he practicado.?

·         Que emociones me genera la situación respecto a los vínculos con mis pares, adultos Referentes, instituciones.?

·         Que nuevo vocabulario, rasgos culturales se incorporaron, ?son compartidos por ti?

·         Que proyecciones tengo para el 2021?

 Algunas publicidades para pensar

 https://www.youtube.com/watch?v=VluhRRYn_uM

https://www.youtube.com/watch?v=6SDzcgcVSl0 

https://www.youtube.com/watch?v=McZVU5QWnHc

 

sábado, 6 de marzo de 2021

El papel de la historia reciente en tu vida

 Micro actividad de interpretación y reflexión.



Explica por qué los atentados del 11 de septiembre de 2001 en territorio estadounidense pueden ser considerados como hechos históricos.

¿De qué manera los atentados del 11-S repercuten en el presente?

 

Texto 1. El desplome de las dos torres gemelas que albergaban al World Trade Center de Nueva York y la destrucción del ala poniente en Washington, el 11 de septiembre del 2001, por el impacto de tres aviones comerciales, es considerado el acontecimiento que inicia el siglo XXI. Generó un tremendo asombro mundial, fue una tragedia universal, pues cerca de cuatro mil trabajadores quedaron sepultados bajo los escombros de los edificios, pero también tocó los símbolos del vigor económico y del poder militar de Estados Unidos de América, la primera potencia mundial, cuando ninguna fuerza externa la había agredido antes en su territorio. ¿Cambió el mundo con este suceso? Hay quienes aseguran que ese ataque produjo la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial: el miedo redujo sensiblemente la actividad turística y trajo consigo la bancarrota de varias aerolíneas; la crisis económica ya existente en varios sectores de la economía estadounidense se profundizó; en todo el mundo se adoptaron políticas de antiinmigración y severas medidas de seguridad y vigilancia que lesionaron la libertad individual, la contratación de extranjeros en los países democráticos y, sobre todo, en Estados Unidos de América, la libertad de prensa. A pocos días del atentado del 11-S, Estados Unidos de América acusó a Osama Bin Laden, un millonario de origen saudí, huésped y patrocinador del régimen integrista de los talibanes, y a su grupo terrorista Al Qaeda. Acto seguido, demandó al gobierno talibán de Afganistán su entrega inmediata. Ante la negativa de los talibanes, el 7 de octubre, con la ayuda de Gran Bretaña, el ejército estadounidense dio inicio a la operación “Justicia Infinita” y lanzó los primeros bombardeos sobre Afganistán. A través de un comunicado emitido por la televisora árabe Al Yazira, Bin Laden afirmó que Estados Unidos de América no tendría seguridad hasta que el pueblo palestino viviera en paz. […] Fuente: Pastor, M. (2003). Historia Universal. México: Santillana. 371.

 

Texto 2. El atentado del 11 de septiembre de 2001 fue calificado por el gobierno estadounidense como de terrorismo internacional, perpetrado por un nuevo enemigo: el terrorismo encarnado en organizaciones como Al-Qaeda. Las primeras medidas ante el terrorismo fueron la protección de la nación y la reacción a cualquier indicio de ataque. La posterior ofensiva contra el régimen talibán de Afganistán y las células de Al-Qaeda ahí establecidas –agresión validada por la ONU, la OTAN y la Unión Europea– legitimó la intervención estadounidense en cualquier región del planeta. Comenzaba así la cruzada contra los enemigos de los ideales liberales. Paradójicamente, la caza de “terroristas” se prestó para abusos y atentados contra las libertades fundamentales de la sociedad estadounidense, como el caso de la “Ley Patriótica” que impuso una “justicia de excepción”, dándole potestad a las autoridades para detener y juzgar fuera de los cauces judiciales establecidos a personas que han realizado actos terroristas o bien sospechosas de tener vínculos con organizaciones de este tipo. El entonces presidente estadounidense, George W. Bush, bautizó a Iraq, Irán y Corea del Norte como “el eje del mal”, acusó a sus gobiernos de proteger y financiar terroristas y afirmó que poseían armamento nuclear. Estas dos condiciones y la dictadura de Sadam Hussein fueron motivos suficientes para que Estados Unidos de Norteamérica declarara, una vez más, la guerra a Iraq en marzo de 2003. Ante la ausencia de armamento químico y nuclear en Iraq, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld declararía que “la ausencia de pruebas no constituía la prueba de la ausencia de armas de destrucción masiva.” Con la invasión a Iraq, Estados Unidos logró una posición geopolítica envidiable respecto de los intereses de Rusia, China y Europa. Consolidó su supremacía mundial a la par que reactivaba su economía y quedaba en control de las reservas petroleras de las zona. “La guerra contra el tirano” se utilizó para desviar la atención de los escándalos empresariales de Enron Halliburton y otros consorcios, así como para mejorar la deteriorada imagen del presidente Bush y el Partido Republicano. […] El gobierno estadounidense no sólo cometió violaciones de derechos humanos –incluidos los delitos de tortura y desaparición forzada, contemplados por el derecho internacional–, sino que las justificó, alegando que eran necesarias y legales. Fomentó, por ejemplo, la islamofobia o los sentimientos de temor injustificado y de mantener posiciones de hostilidad hacia los musulmanes y todo lo relacionado con ellos. […] Fuente: Llanos Hernández, M. Estados Unidos y sus pretensiones de hegemonía mundial. Su confrontación con el terrorismo internacional. En Valencia Castrejón, S. y Palacios Hernández, A. (2010). Historia mundial del Imperialismo a la Globalización. De 1979 a nuestros días. México: Edere. 69-71.

 

 

lunes, 8 de junio de 2020

LAS RIVALIDADES QUE CONDUJERON A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

https://docs.google.com/document/d/1yjErSYwgivQPEysE8LTnEf6cTpbIIauqui_Ag_feKTc/edit?usp=sharing

Un error fundamental (durante la I Guerra Mundial) fue el de mostrar al adversario a la luz del ridículo, forma de propaganda a la que se consagraron con ahínco las revistas humorísticas de Austria y Alemania; y fue errónea porque cuando daba realmente en el blanco servía para que nuestros hombres se formasen una impresión completamente equivocada del enemigo; porque el soldado alemán bajo la impresión directa de la capacidad de resistencia del adversario, comprobaba que había sido engañado hasta aquel momento."
J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.
“La propaganda se convirtió en un instrumento bien definido, que utilizaba un método científico y ensayaba algún tipo de técnica objetiva. Sin embargo, Gran Bretaña no alcanzará esa etapa hasta el verano de 1918, al establecer en Grewe House un Departamento de Propaganda Enemiga. Los principales medios utilizados fueron panfletos, boletines, octavillas, periódicos, carteles y, esencialmente en América, películas y mítines públicos. Los principales objetivos de dicha propaganda, tanto en esa como en cualquier otra guerra, fueron: 1) movilizar y dirigir el odio al enemigo y minar su moral; 2) convencer al público de la legitimidad de la causa aliada y aumentar y mantener su espíritu de lucha; 3) conseguir la amistad de los neutrales y fortalecer la impresión de que no sólo tenían razón los Aliados, sino que además iban a alzarse con la victoria y, siempre que fuese posible, conseguir su apoyo activo y su cooperación ; 4) extender y fortalecer la amistad de las naciones aliadas. Cualesquiera que fuesen las técnicas empleadas por ambos bandos, la idea básica consistía en crear fuertes actitudes y sentimientos de pertenencia a nuestro grupo, y actitudes opuestas de odio al enemigo por constituir un peligroso grupo exterior (...).”
J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.
“Francia aún no está preparada para el combate; Inglaterra vive atormentada por dificultades interiores y coloniales. Rusia teme mucho la guerra, porque tiene miedo de una revolución interior. Vamos a esperar que nuestros adversarios estén dispuestos o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión He aquí la difícil cuestión que se trata de resolver.
El ejército austríaco es todavía fiel y útil; Italia está todavía fuertemente comprometida con la Triple Alianza e incluso si prefiere aún, por el momento, el mantenimiento de la paz, para curar las heridas de la última guerra, sabe sin embargo muy bien, que si Alemania es derrotada, ella será entregada sin remedio a la violencia de Francia y de Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo; se mantendrían, pues, hoy por hoy fielmente a nuestro lado. Podemos, igualmente, contar llegado el caso, con Turquía y Rumania. Tenemos así todas las de gana podríamos dirigir los mandos de la política europea, mediante una ofensiva decidida, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra, pero allí donde se produzca un conflicto de intereses (...) no deberíamos retroceder, sino hacerlo depender de la guerra y comenzar ésta por una ofensiva resuelta; poco importa el pretexto, pues no es de esto de lo que se trata, sino de todo nuestro porvenir, que está en juego.
Artículo publicado en Die Post, diario pangermanista, el 24 de febrero de 1914.”
“La trinchera tiene una profundidad de dos o tres hombres. Por tanto, los defensores se mueven por ella como por el fondo de un pozo, y, para poder observar el terreno que tienen delante o disparar contra el enemigo, tienen que subir por escalones hechos en la tierra o por escaleras de madera, al puesto de observación: una larga tarima o saliente practicado en el talud, de manera que quienes estén sobre él puedan asomar la cabeza y mirar. Sacos de tierra, pedruscos y planchas de acero constituyen el parapeto (...) Delante mismo y a lo largo de las trincheras se extiende, casi siempre en varias líneas, redes de alambradas, enrejados de púas de alambre que detienen a los asaltantes y permiten a los defensores disparar con toda tranquilidad (...)”

Ernst Junger. Tempestades de acero. 1920.






--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El discurso de los Catorce Puntos
"1. Acuerdos de paz negociados abiertamente (...) La diplomacia procederá siempre (...) públicamente.
2. Libertad absoluta de navegación sobre los mares (...)
3. Supresión, hasta donde sea posible, de todas las barreras económicas (...)
4. Suficientes garantías recíprocas de que los armamentos nacionales serán reducidos al límite compatible con la seguridad interior del país.
5. Libre ajuste (...) de todas las reivindicaciones coloniales (...)
6. Evacuación de todos los territorios rusos (...)
7. Bélgica (...) deberá ser evacuada y restaurada.
8. Todo el territorio francés deberá ser liberado (...) El daño hecho a Francia en 1871, en lo que se refiere a Alsacia-Lorena (...), deberá ser reparado.
9. Deberá efectuarse un reajuste de las fronteras de Italia, siguiendo las líneas de las nacionalidades claramente reconocibles.
10. A los pueblos de Austria-Hungría (...) deberá serles permitido, con la mayor premura, la posibilidad de un desarrollo autónomo.
11. Rumania, Serbia y Montenegro deberán ser evacuados (...) A Serbia se le concederá libre acceso al mar (...)
12. A los territorios turcos del actual Imperio otomano se les garantizará plenamente la soberanía (...), pero las otras nacionalidades que viven actualmente bajo el régimen de este Imperio deben (...) disfrutar de una total seguridad de existencia y de poderse desarrollar sin obstáculos.
13. Deberá constituirse un Estado polaco independiente, que comprenda los territorios incontestablemente habitados por polacos, los cuales deberán tener asegurado el acceso al mar (...)
14. Deberá crearse una Sociedad general de las Naciones en virtud de acuerdos formales, que tenga por objeto ofrecer garantías recíprocas de independencia política y territorial tanto a los pequeños como a los grandes estados."
Discurso del presidente Wilson al Congreso de EE.UU. 8 de Enero de 1918: En: http://www.historiasiglo20.org/ISXX/index.htm

Las posturas divergentes de los vencedores: Lloyd George
"Desde todos los puntos de vista, me parece que debemos esforzarnos por establecer un acuerdo de paz como si fuéramos árbitros imparciales, olvidándonos de las pasiones de la guerra.
Este acuerdo deberá tener tres objetivos: ante todo, hacer justicia a los Aliados, teniendo en cuenta la responsabilidad de Alemania en los orígenes de la guerra y en los métodos de guerra; seguidamente, el acuerdo debe ser de tal manera que un gobierno alemán consciente de sus responsabilidades pueda firmarlo estimando que podrá cumplir las obligaciones que hay suscrito; por último, este acuerdo no deberá tener ninguna cláusula cuya naturaleza pueda provocar nuevas guerras, y deberá ofrecer una alternativa al bolchevismo, porque será para las gentes razonables una solución igualitaria del problema europeo."
Memorandum de Lloyd George, 25 marzo 1919. En: http://www.historiasiglo20.org/ISXX/index.htm

Las posturas divergentes de los vencedores: Wilson
"Espero que Vd. esté de acuerdo, en principio, como el Sr. Lloyd George en la moderación que es necesario mostrar con Alemania. No queremos ni podríamos destruirla: nuestro mayor error sería darle razones poderosas para que quisiera un día tomarse la revancha. Cláusulas excesivas sembrarían la semilla segura de la guerra (...)
Es necesario que evitemos dar a nuestros enemigos la impresión de injusticia. No temo para el futuro las guerras preparadas por complots secretos de los gobiernos, sino más bien los conflictos creados por el descontento de las poblaciones. Si nos hacemos a nosotros mismos culpables de injusticia, ese descontento es inevitable."
El Presidente Wilson dirigiéndose a Clemenceau en el Consejo de los 4.
En: http://www.historiasiglo20.org/ISXX/index.htm

Las posturas divergentes de los vencedores: Clemenceau
"Tomo acta de las palabras y de las excelentes intenciones del Presidente Wilson. Él elimina el sentimiento y el recuerdo: es ahí donde tengo una observación que hacer respecto a lo que acaba de decir. El presidente de EE.UU. desconoce el fondo de la naturaleza humana. El hecho de la guerra no puede ser olvidado. América no ha visto esta guerra de cerca durante los tres primeros años; nosotros, durante ese
tiempo, perdimos un millón y medio de hombres. No nos queda mano de obra. Nuestros amigos ingleses, que han perdido menos que nosotros, pero lo bastante para haber también sufrido mucho, me comprenderán.
Las pruebas que hemos debido pasar han creado un sentimiento profundo sobre las reparaciones que nos son debidas; y no se trata sólo de reparaciones materiales: la necesidad de reparaciones morales no es menos fuerte (...)
Buscáis hacer justicia a los alemanes. No penséis que ellos nos van a perdonar, buscarán la ocasión de la revancha, nada destruirá la rabia de aquellos que han querido establecer su dominación en el mundo y que se han creído tan cerca de conseguirlo."
El jefe de gobierno francés, Georges Clemenceau, dirigiéndose al Consejo de los 4 . En: http://www.historiasiglo20.org/ISXX/index.htm

“Artículo 231.
Los gobiernos aliados y asociados declaran y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todos los daños sufridos por los gobiernos aliados y asociados y sus habitantes a consecuencia de la guerra, a la que les ha conducido la agresión de Alemania y sus aliados.
Artículo 232.
Los gobiernos aliados y asociados exigen, y Alemania se compromete, que sean reparados todos los daños causados a la población civil de las potencias aliadas y asociadas y sus bienes.
Artículo 233.
La cuantía de estos daños, por cuya reparación debe pagar Alemania, será fijada por una comisión interaliada, que tomará el título de Comisión de Reparaciones.”

Tratado de Versalles. Parte VIII. Reparaciones.

"Los Estados Unidos de América, imperio británico, Francia, Italia, Japón, potencias designadas por el presente tratado como las principales potencias aliadas y asociadas, de una parte (...) y Alemania, por otra, han convenido las siguientes disposiciones (...):
Art. 42. Se prohíbe a Alemania mantener o construir fortificaciones, sea sobre el lado izquierdo del Rin, sea sobre su lado derecho.
Art. 43. Se prohíbe igualmente en la zona definida en el art. 42, el mantenimiento y la concentración de fuerzas armadas (...).
Art. 45. En compensación de la destrucción de las minas de carbón en el norte de Francia (...) Alemania cede a Francia la propiedad entera y absoluta de las minas de carbón situadas en el Sarre.
Art. 119. Alemania renuncia, en favor de las principales potencias aliadas y asociadas, a todos sus derechos y títulos sobre sus posesiones en ultramar.
Art. 160. El ejército alemán será destinado exclusivamente al mantenimiento del orden sobre el territorio y a la policía de fronteras.
Art. 231. Los gobiernos aliados y asociados declaran y Alemania reconoce que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todas las pérdidas y todos los daños sufridos por los gobiernos aliados y sus naciones como consecuencia de la guerra, que les ha sido impuesta por la agresión de Alemania y sus aliados."
Art. 232. Los gobiernos aliados y asociados exigen y Alemania adquiere el compromiso de que sean reparados todos los daños causados a la población civil de las potencias aliadas y asociadas, y a sus bienes.
Tratado de Versalles. 1919.


«La política de reducir a Alemania a la servidumbre durante una generación, de envilecer la vida de millones de seres humanos y de privar a toda una nación de felicidad, sería odiosa y detestable aunque fuera posible, aunque nos enriqueciera a nosotros, aunque no sembrara la decadencia de toda la vida (...) de Europa (...).
El tratado no incluye ninguna disposición para lograr la rehabilitación de Europa; nada para levantar a Rusia, ni para promover, en forma alguna, una solidaridad económica estrecha entre los aliados mismos.
Los caracteres que expresan la situación inmediata se pueden agrupar bajo tres epígrafes: 1) el hundimiento absoluto para el porvenir de la productividad interior de Europa; 2) la ruina del transporte y del cambio que servían para enviar los productos cuándo y dónde más se necesitaban; 3) la incapacidad de Europa para adquirir productos de Ultramar.»
John Maynard Keynes: Las consecuencias económicas de la paz, 1919.
En: Prats, J., Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996, p. 62


La Sociedad de Naciones
«Preámbulo.
Las altas partes contratantes, considerando que para fomentar la cooperación entre las naciones y para garantizarles la paz y la seguridad importa: aceptar ciertos compromisos de no recurrir a la guerra y mantener a la luz del día las relaciones internacionales, fundadas sobre la justicia y el honor, observar rigurosamente las prescripciones de¡ Derecho internacional (...), hacer que reine la justicia y respetar escrupulosamente todas las obligaciones de los tratados (...), adoptan el presente pacto, que instituye la Sociedad de Naciones:
Art. 8. Los miembros de la Sociedad reconocen que el mantenimiento de la paz exige la reducción de los armamentos nacionales al mínimo compatible con la seguridad nacional y con las obligaciones internacionales.
Art. 10. Los miembros de la Sociedad se comprometen a respetar y a mantener, contra toda agresión exterior, la integridad territorial y la independencia política presente, de todos los miembros de la Sociedad.
Art. 16. Si un miembro de la Sociedad recurriese a la guerra (...) los demás miembros se comprometen a romper inmediatamente toda relación comercial o financiera con él, a prohibir toda relación (...) con el Estado que haya quebrantado el pacto (...).
Art. 16. 4 Todo miembro que se haya hecho culpable de haber violado alguno de los compromisos de la Sociedad podrá ser excluido de ella.»
(Pacto de la Sociedad de Nociones, 10 de enero de 1920.

Prats, J., Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996, p.63)

martes, 14 de abril de 2020

Trabajo con Pelicula




Analiza el significado de las siguientes escenas, en el contexto de la primera guerra mundial.
1)      Analice las características de la “guerra de trincheras” en la película. Puedes buscar información de las mismas. Valoro que analicen las imágenes.
2)      Describa el armamento utilizado en la película.
3)      Vincula la educación que recibían los futuros soldados con el nacionalismo. ¿qué buscaban formar en los estudiantes?, ¿a quiénes debían servir?.
4)      Describa la actitud de los muchachos antes de partir a la guerra.
5)      Analice la evolución del personaje principal (Paul Baurner) a partir de tres momentos: actitud cuando es un alumno, partida al frente, transformación producida en él por la guerra, comente la escena en la que reflexiona sobre la guerra luego de la muerte del soldado francés.
6) ¿Qué visión de la guerra se trasmite en la  película?   Analice, explique qué efectos tiene la guerra en las personas.
"Este relato no es una confesión ni tampoco una acusación y mucho menos una aventura, ya que la muerte no es ninguna aventura, para quienes se enfrentan a ella cara a cara. Sencillamente trata de hablar de una generación de hombres a quienes a pesar de haber escapado de las bombas, la guerra destruyó"