Micro actividad de interpretación y reflexión.
Explica por qué los atentados del 11 de septiembre de 2001 en
territorio estadounidense pueden ser considerados como hechos
históricos.
¿De qué manera los atentados del 11-S repercuten en el
presente?
Texto 1. El desplome de las dos
torres gemelas que albergaban al World Trade Center de Nueva York y la
destrucción del ala poniente en Washington, el 11 de septiembre del 2001, por
el impacto de tres aviones comerciales, es considerado el acontecimiento que
inicia el siglo XXI. Generó un tremendo asombro mundial, fue una tragedia
universal, pues cerca de cuatro mil trabajadores quedaron sepultados bajo los
escombros de los edificios, pero también tocó los símbolos del vigor económico
y del poder militar de Estados Unidos de América, la primera potencia mundial,
cuando ninguna fuerza externa la había agredido antes en su territorio. ¿Cambió
el mundo con este suceso? Hay quienes aseguran que ese ataque produjo la peor
crisis desde la Segunda Guerra Mundial: el miedo redujo sensiblemente la
actividad turística y trajo consigo la bancarrota de varias aerolíneas; la
crisis económica ya existente en varios sectores de la economía estadounidense
se profundizó; en todo el mundo se adoptaron políticas de antiinmigración y
severas medidas de seguridad y vigilancia que lesionaron la libertad
individual, la contratación de extranjeros en los países democráticos y, sobre
todo, en Estados Unidos de América, la libertad de prensa. A pocos días del
atentado del 11-S, Estados Unidos de América acusó a Osama Bin Laden, un
millonario de origen saudí, huésped y patrocinador del régimen integrista de
los talibanes, y a su grupo terrorista Al Qaeda. Acto seguido, demandó al
gobierno talibán de Afganistán su entrega inmediata. Ante la negativa de los
talibanes, el 7 de octubre, con la ayuda de Gran Bretaña, el ejército
estadounidense dio inicio a la operación “Justicia Infinita” y lanzó los
primeros bombardeos sobre Afganistán. A través de un comunicado emitido por la
televisora árabe Al Yazira, Bin Laden afirmó que Estados Unidos de América no
tendría seguridad hasta que el pueblo palestino viviera en paz. […] Fuente:
Pastor, M. (2003). Historia Universal. México: Santillana. 371.
Texto 2. El atentado del 11 de
septiembre de 2001 fue calificado por el gobierno estadounidense como de
terrorismo internacional, perpetrado por un nuevo enemigo: el terrorismo
encarnado en organizaciones como Al-Qaeda. Las primeras medidas ante el
terrorismo fueron la protección de la nación y la reacción a cualquier indicio
de ataque. La posterior ofensiva contra el régimen talibán de Afganistán y las
células de Al-Qaeda ahí establecidas –agresión validada por la ONU, la OTAN y
la Unión Europea– legitimó la intervención estadounidense en cualquier región
del planeta. Comenzaba así la cruzada contra los enemigos de los ideales
liberales. Paradójicamente, la caza de “terroristas” se prestó para abusos y
atentados contra las libertades fundamentales de la sociedad estadounidense,
como el caso de la “Ley Patriótica” que impuso una “justicia de excepción”,
dándole potestad a las autoridades para detener y juzgar fuera de los cauces
judiciales establecidos a personas que han realizado actos terroristas o bien
sospechosas de tener vínculos con organizaciones de este tipo. El entonces
presidente estadounidense, George W. Bush, bautizó a Iraq, Irán y Corea del
Norte como “el eje del mal”, acusó a sus gobiernos de proteger y financiar
terroristas y afirmó que poseían armamento nuclear. Estas dos condiciones y la
dictadura de Sadam Hussein fueron motivos suficientes para que Estados Unidos
de Norteamérica declarara, una vez más, la guerra a Iraq en marzo de 2003. Ante
la ausencia de armamento químico y nuclear en Iraq, el Secretario de Defensa
Donald Rumsfeld declararía que “la ausencia de pruebas no constituía la prueba
de la ausencia de armas de destrucción masiva.” Con la invasión a Iraq, Estados
Unidos logró una posición geopolítica envidiable respecto de los intereses de
Rusia, China y Europa. Consolidó su supremacía mundial a la par que reactivaba
su economía y quedaba en control de las reservas petroleras de las zona. “La
guerra contra el tirano” se utilizó para desviar la atención de los escándalos
empresariales de Enron Halliburton y otros consorcios, así como para mejorar la
deteriorada imagen del presidente Bush y el Partido Republicano. […] El
gobierno estadounidense no sólo cometió violaciones de derechos humanos
–incluidos los delitos de tortura y desaparición forzada, contemplados por el
derecho internacional–, sino que las justificó, alegando que eran necesarias y
legales. Fomentó, por ejemplo, la islamofobia o los sentimientos de temor
injustificado y de mantener posiciones de hostilidad hacia los musulmanes y
todo lo relacionado con ellos. […] Fuente: Llanos Hernández, M. Estados Unidos
y sus pretensiones de hegemonía mundial. Su confrontación con el terrorismo
internacional. En Valencia Castrejón, S. y Palacios Hernández, A. (2010).
Historia mundial del Imperialismo a la Globalización. De 1979 a nuestros días.
México: Edere. 69-71.

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