martes, 14 de abril de 2020

Las guerras mundiales, LA era de las Catástrofes

Chicos y chicas, vamos sumando trabajos, lecturas para las próximas dos semanas (13 al 24 de abril)

Les voy a dejar en principio unos textos que hablan de las guerras y luego algo específico de la PRIMER GUERRA.

Se van a encontrar con videos y con lectura. Me gustaría que lean y que vean y que puedan complementar ambas formas. en CREA (no es necesario mirarlas, es solo sugerencia)

Voy armar una guía de preguntas para ir recolectando sus respuestas.
la entrega pueden hacerla por CREA o por mail.

En el blog no esta un glosario de términos que si esta en CREA.


Europa previa a la primera guerra: https://www.youtube.com/watch?v=TR4Kd4xQPd0
Causas de la Primera Guerra: https://www.youtube.com/watch?v=Ck8q1s8T-sk
Resumen de la primera guerra y segunda guerra: https://www.youtube.com/watch?v=3XtXgH4YSrU
 Atención a la PROPUESTA:

Pregunta de reflexión en base al texto de Cortazar.
1-    ¿Por qué expresa que algunas guerras parecen anunciar el fin de la humanidad? ¿Qué opinas sobre eso, que argumentos utiliza para decir o afirmar eso? (Puedes relacionar con lo expuesto por Hobsbawm)
2-    A qué hace alusión la metáfora “huracanes de acero”

Pregunta de contenido e indagación personal:
1-    Busca información y establece cual es el tiempo cronológico de las guerras (primera y segunda), intenta establecer etapas y momentos en ellas, cita fuentes donde extraes la información.
2-    Establece las alianzas o “bandos” enfrentados o beligerantes de ambos conflictos.

3-    Describe y menciona cuales son las estrategias utilizadas en la guerra y los factores que hacen al conflicto algo novedoso respecto a los anteriores.

Las guerras Mundiales El arte de matarnos
Algunas de las grandes guerras del siglo XX parecieron anunciar el fin de la humanidad. Otras quizá lo fueron realmente. Dos centenares de conflictos, cada cual más sangriento y devastador que el anterior, han rebasado la capacidad de inhumanidad que los seres humanos guardan para los otros. Es cierto que, en su conjunto, a pesar del predominio de la brutalidad no desaparecieron los principales datos de identidad de esa era. Pero también que el número y la caracterización de nuestras guerras hacen del siglo XX el más aterrador de la historia.
El siglo ha sido definitivamente el de las mayores guerras conocidas. E incluso cuando las grandes guerras eran sustituidas por cortos períodos de paz, siempre había algún lugar del mundo en el que las armas continuaban hablando. Y en los que supuestamente se había alcanzado la paz, los hombres seguían pensando en la guerra o preparándola. No es, pues, de extrañar que la paz, sin condiciones ni adjetivos, pueda ser esgrimida a finales de esta centuria como un bien deseable por encima de cualquier otro.
Representar este gran ciclo bélico resulta bastante fácil puesto que,..., hay dos conflictos denominados mundiales que por sí solos comprenden y contienen todo el horror y la muerte que pueda llegar a imaginar la humanidad. Nunca antes la magnitud de ningún enfrentamiento había facilitado ni permitido la denominación "guerra mundial". En el siglo XX esto ha sucedido en dos ocasiones, que en total suman un decenio completo, un tiempo en el que las potencias de la Tierra se entregaron a su mutua destrucción...
La guerra del 14,..., representó la participación de todos los estados europeos, excepto España, Holanda, Suiza y los países escandinavos. Los europeos fueron además ayudados por diversos aliados exteriores, como EEUU, Canadá y Australia, fundamentalmente.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945), por su parte, superó con creces esta participación. Casi todos los estados del mundo intervinieron en ella, en distinto grado. Sólo España, una vez más _aunque ahora con la excepción del envío de un cuerpo expedicionario contra la URSS _, e Irlanda, Suecia, Suiza, Portugal, Turquía y Afganistán, quedaron fuera del conflicto.
De acuerdo con la mortandad producida, estas dos guerras son también las más importantes, unida a la chino japonesa (1937-1939), la de Corea (1950-1953) o la de Vietnam (1964-1974). Las bajas sumadas sólo en estas cinco ocasiones superaron probablemente los setenta millones de muertos, de los que cincuenta corresponderían al período de 1939 a 1945. Si en la confrontación de 1914 a 1918 hubo batallas como la de Verdún o Somme que costaron la vida a más de un millón de soldados, en la segunda Guerra Mundial los muertos y las horas se contaban junto en los angustiosos bombardeos a Hiroshima, Nagasaki, Dresde o Berlín. La "era de los huracanes de acero" que describió Ernst Jünger, había comenzado en 1914 y ya no cesará en adelante.
Las dos guerras estuvieron definidas por la estrategia de los grandes frentes y por la locura de su extensión a la población civil como medio de minar la moral del adversario y destruir el apoyo de las retaguardias. En la guerra del 14, Alemania, Francia y Gran Bretaña perdieron una generación entera de jóvenes soldados, en una delirante y devastadora guerra de trincheras y cuerpo a cuerpo. En la de los años cuarenta, por el contrario, fue la población civil la que aportó el grueso de las bajas.
Los aliados occidentales aprendieron del desgaste innecesario de la primera confrontación que la estrategia de trincheras... La tecnología se desarrolló gracias a la guerra y pensando en la seguridad de los combatientes, lo que representaba un mayor peligro para los que sin serlo se convertían en víctimas indefensas o mal protegidas.
Las ciudades y sus habitantes fueron habilitados como gigantescos campos de tiro y experimentación bélica. No era en absoluto la primera vez que los objetivos civiles formaban parte del horizonte sangriento de los estados mayores, pero en esta ocasión lo fueron con mayor insistencia y más sistemática saña que nunca.
La Primera Guerra Mundial fue la guerra por la hegemonía internacional entre el Imperio británico y sus aliados franceses contra la emergente Alemania, que aspiraba a desbancar a ambos. Fue una guerra eurocéntrica, cuyo resultado..., sin duda anunciaba el final del continente poderoso. Ni Francia ni Inglaterra, casi desangradas por completo entre 1914 y 1918, se recuperaron adecuadamente y a tiempo para soportar la embestida alemana posterior. Por otra parte, las condiciones de paz, exigidas en Versalles a los derrotados alemanes, impidieron también la evolución normal de la vida económica, social y política de la República de Weimar en la crítica década de los veinte. Contra Alemania se estableció la cláusula de culpabilidad y se la castigó, además, con pérdidas territoriales, con reducciones en su ejército y onerosas reparaciones prácticamente imposible de satisfacer. Luego, los aliados se aplican a la ilusoria tarea de evitar una nueva guerra con el proyecto de la Sociedad de las Naciones, que en realidad apenas sirvió para solucionar conflictos de menor envergadura.
La Segunda Guerra Mundial sorprendió menos que la Primera. A su estallido contribuyó, sin duda, la crisis de la estructura económica y comercial del capitalismo que en Alemania había cosechado el ascenso del fascismo y la llegada al poder en 1933 de Hitler, y en Japón, la consolidación de facciones derechistas favorables a la utilización de la fuerza y al expansionismo militar como medio de recuperación económica nacional. Salvo los dirigentes políticos y militares de estos dos países, es difícil creer que entre los demás contendientes hubiera alguien que deseara participar en lo que sucedió en el mundo a partir de 1939. Con todo, fue una guerra prevista y anunciada mediante grandes planes de rearme y una movilización nacional e imperialista de masas sin precedentes, a la que pusieron nombre propio tanto Hitler como Mussolini.
Hay varios escalones previos,..., que anunciaron sus intenciones en conflictos inmediatamente anteriores como la invasión japonesa a Manchuria, la italiana a Etiopía, la ayuda italoalemana al fascismo español en la guerra civil española de 1936 o las ocupaciones de Austria y parte de Checoslovaquia por Hitler y del norte de Albania por Italia. En ningún caso fue positiva la respuesta de los que luego habrían de ser los aliados contra el Eje. Por el contrario, los dirigentes occidentales permitieron esta escalada operativa y el ensayo sistemático de las bravuconadas del fascismo, si decidirse a intervenir o castigar a los agresores...
El conflicto fue inicialmente europeo y comenzó con el enésimo reparto de Polonia entre Alemania y la URSS, para continuar con el paseo militar de los germanos por Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y Francia, en una guerra relámpago sin apenas resistencia. Entre la primavera de 1940 y el verano de 1941, sólo quedaba Gran Bretaña para enfrentarse a un Hitler que había dividido a Francia en dos y que, en plena euforia, se decidió a marchar sobre Moscú. Sin embargo, la ocupación rápida de la URSS, esperada por el mando alemán, fracasó, y la victoriosa campaña terminó por hundirse en el invierno ruso... las divisiones alemanas fueron copadas y se rindieron... La entrada de los norteamericanos en liza tras el ataque japonés a su flota en el Pacífico, y una declaración unilateral de hostilidades, tan sorprendente como innecesarias, por parte de Alemania, junto al imparable avance soviético en el este decidieron los acontecimientos.
Estas dos potencias, prácticamente extraeuropeas, diseñaron también la posguerra... la realidad de la guerra había dejado abierto el camino al nuevo mundo bipolar. Era un mundo destrozado con abundancia, que contaba de nuevo sus bajas por millones, que descubría los horrores y las cifras del holocausto judío junto a planes de matanzas y aniquilación, que produjo deportaciones de pueblos enteros y amputaciones territoriales y convenció a la humanidad de que, en cualquier caso, la tercera guerra mundial sería la última.

Fragmentos de "Breve historia del siglo XX", Fernando García de Cortázar, Ed. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1999,

Primera Guerra o Gran guerra.
Guerra Total: características del conflicto y particularidades de un largo proceso.

El concepto de Guerra Total fue elaborado por Ludendorff general del ejército imperial alemán, hacia 1935 la experiencia bélica vivida durante la Primera Guerra sirvió luego para afinar su descripción teórica. Según esta, la Guerra Total es un fenómeno histórico nuevo, ya que, debido a la suma de sus características, ha hecho aparición con ella un tipo de guerra diferente a las anteriormente libradas por los Estados del sistema político europeo.
La Guerra Total se caracteriza por:
-El escenario de este tipo de conflagración abarca todo el territorio de los Estados beligerantes y no sólo determinados frentes. La consecuencia de este rasgo se traduce en mayor difusión de riesgos, ya de por si, implica todo conflicto armado.
-No es solamente el ejército de un país dado el que protagoniza la acción bélica, sino que la población civil, desde la retaguardia, se ve involucrada de hoz y coz en la guerra.
-Guerra de elevados riesgos y que comprende a toda la población, implica la movilización exhaustiva de las fuerzas de la población y del sistema económico nacional. Se habla de economía de guerra, como si se tratara de un estado productivo de excepción.
-Movilización de la técnica propagandística orientada a la configuración de opinión y mentalidad nacionales. Es decir, una guerra psicológica qué tiende a reforzar la moral del combatiente y a minar la imagen del adversario. Los vehículos canalizadores de la propaganda son la prensa, radio, cinematografía, etc.
-La guerra total implica un grado de desarrollo tecnológico muy alto por parte de los beligerantes. Concede ventajas comparativas evidentes a las naciones industrializadas frente a las que lo están a media y de modo desigual.
La Gran Guerra el resultado de un largo acontecer. Multiplicidad de factores confluyentes.
Nacionalismos: como doctrina tomó cuerpo en Europa al comienzo del siglo XIX, y podríamos definirlo de la siguiente forma: “El nacionalismo sostiene que la humanidad se encuentra dividida naturalmente en naciones, que las naciones, se distinguen por ciertas características que se pueden determinar y que el único tipo de gobierno legitimo es el autogobierno nacional” además, una nación es diferente de otras, y cada una tiene un destino colectivo. El individuo no es nada si no pertenece a la nación. Dicha doctrina iría configurándose activamente y tomando forma violenta en aquellas áreas donde aun no se ha conseguido la unificación política, erosionando las estructuras supranacionales como los Imperios. Pasando de ser un fenómeno, de rasgos aparentemente democráticos, a ser una ideología reaccionaria.
Carrera armamentística: la carrera de armamentos fue considerada en su tiempo una forma de evitar la guerra. El armamento tiene su complemento en la elaboración de planes estratégicos destinados a vencer a los rivales en guerra. Por supuesto, todos los Estados mayores se veían capaces de derrotar con celeridad a sus rivales, y esta velocidad era reconocida como imprescindible. Los imperativos geopoliticos jugaron un papel importante a la hora de desencadenar el conflicto.
Rivalidad imperialista: sus raíces ideológicas hay que buscarlas en el nacionalismo, y en las teorías que consideran al europeo como portador de la civilización, destacando la misión del hombre blanco de llevar el progreso y la civilización a las colonias. Sin embargo, al lanzarse todas las grandes potencias a la conquista del mundo, el choque entre alguna de ellas era inevitable.
El imperialismo implicaba también rivalidades comerciales y económicas, pues se consideraba que las colonias eran mercados naturales del hombre blanco, “a más colonias, más mercados, a mas mercados, más desarrollo.”
La búsqueda de mercados llevó Alemania a participar en la carrera por conseguir concesiones en estados fuertes y grandes, debido a que entre 1890 y 1900 Alemania superó a Gran Bretaña en la producción de acero, alcanzó los ritmos navales británicos 1912 y consiguió mercados que antes dependían de Londres.
Relaciones internacionales: Tras la victoria alemana sobre los franceses en la guerra Franco-Prusiana de 1870, será el canciller alemán Bismarck, el verdadero árbitro de la política europea. Bismarck organizará las relaciones entre las distintas potencias europeas a través de tratados secretos y alianzas.
Su objetivo fundamental es aislar a Francia para evitar su revancha por la pérdida de Alsacia y Lorena en 1871 para conseguir este objetivo concreta alianzas militares secretas con Austria-Hungría, Rusia, Italia e incluso alguna vez con Gran Bretaña.
Endurecimiento de las alianzas: el jóven kaiser de Alemania Guillermo II era partidario de una política opuesta a la de Bismarck, determinó la dimisión al canciller 1890 y endureció la política internacional extendiendo el bloqueo de Alemania hacia Gran Bretaña. Gullermo II buscaba para Alemania “un lugar bajo el sol”, es decir, un lugar entre las potencias coloniales. Por ello se embarcó en una política imperialista a nivel mundial, basada en la máxima de política mundial como misión, potencia mundial como meta, poder naval como instrumento. En estos años se inicia la verdadera carrera armamentista, que prepararía a las potencias para un eventual conflicto.
Tensión en los Balcanes: no se comprende el estallido bélico si no se examina en un espacio concreto, centro focal del enfrentamiento. El área balcánica era un conjunto de pueblos diferenciados por su origen étnico, cultura, religión y lengua. Cada pueblo tendía a aproximarse al Estado correspondiente y resultaba difícil crear una nación común. En todas las encrucijadas de la historia europea reaparecía el espacio balcánico como problema.
Sobre este magma de pueblos se proyectaban las líneas de expansión de dos naciones. Para Austria resultaba vital penetrar hacia el sur, donde una Serbia hostil cerraba el comercio de productos austriacos por el ferrocarril de Salónica. Para Rusia constituía una misión defender a los serbios, eslavos como los rusos, ampliando, además, su proyección hacia el mediterráneo.

En 1900 la mayor parte de la región pertenecía al Imperio Turco, una revuelta en Turquía contra el sultán fue aprovechada por Austria para invadir y anexionar Bosnia-Herzegovina. 1908, tanto que Rusia miraba con inquietud esta penetración. El Imperio turco se desmoronaba. Dos guerras balcánicas 1911-1912 provocaron el doble efecto de reducir el control turco y aumentar la tensión entre Austria y Rusia.


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